"Pensábamos que íbamos a ser unos doscientos amigos, entre amigos de amigos y colegas, pero cuando fuimos a la plaza y vimos a unas 20.000 personas fue increíble".
Estas son las palabras de Natalia Morar, la chica moldava de 25 años que hay detrás de la llamada "Revolución Twitter" que congregó a 20.000 personas en Chisinau para denunciar el fraude de las elecciones en su país.
Aunque es difícil confirmar de donde sale toda esta gente, la noticia que leo (vía La Vanguardia) no deja lugar a dudas del poder de convocatoria de la red para movilizar a las personas. Eso sí que es persuabilidad.
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